29 mar 2010
Fría habitación. @ 16:44
He de reconocer que siempre que llegaba del trabajo esperaba que estuvieras en casa. Era un sentimiento extraño, nunca supe qué podía hacer con él, no supe como ni cuando pararlo. Al menos no a tiempo. Entraba por la puerta, siempre que lo hacía venías alegremente a saludarme. Aunque tuvieras trabajo, estuvieras cansado de alguna misión, aunque tu voz estuviera dañada y tan siquiera pudieras musitar un "Hola". Siempre fue así, era feliz con tan solo eso. No soy bueno expresando mis sentimientos, los sentimientos no sirven para nada y son auténticamente una mierda. Tú sabes mejor que nadie por qué lo pienso. Y lo sabes porque te he contado todo de mí. Mi pasado, mis memorias, recuerdos inolvidables que viví cuando tan solo era un niño...Cometí un grave error. Estoy intentando encontrar las palabras adecuadas para expresar lo que siento ahora mismo. Todo se resumiría en: Decepción. Justo eso. ¿Preguntarás por qué? ¿Te harás el tonto como siempre? Es fácil. Hoy llegué a casa, hora de las... ¿7 p.m? No recuerdo. Lo único que he hecho desde que estoy aquí ha sido llorar y llorar tirado en este maldito sofá, porque no te encontré. ¡Dime por qué coño no estás aquí, ahora, conmigo! ¡Por qué mierda no estás aquí, lamiendo mis pies como un perro idiota! ¡Por qué ahora solo tengo ganas de morirme! Y ser yo el que te deje solo a ti... Que todo sea un mal sueño, que todo sea un horrible sueño que desaparezca cuando abra los ojos. Fui a tu cuarto, no estaba tu ropa en el armario. Ni tus caras colonias de mafioso, ¡ni siquiera la funda de tu jodida katana con la que has matado a tanta gente! ¡Gente que yo no pude matar! Maldita sea...Terminé destrozando aquel mueble que me regalaste cuando nos fuimos a vivir juntos. ¿Recuerdas? Ese mueble antiguo que tenia un espejo, algunos cajones... Era de un bonito color, lástima que ahora esté en el suelo. Con el espejo y los cajones rotos. ¿Por qué coño ibas a acordarte de ese estúpido mueble...? Recorrí la habitación, mi corazón deseaba salir de mi pecho como nunca lo había hecho. Era la misma sensación que sentía cuando me tocabas, la misma sensación de querer morir en tus brazos y quedarme en la cuna de tus besos. Esta vez tenía un pequeño matíz, mi corazón no latía por placer o por amor, si no por rabia e impotencia. Grité. Grité como nunca lo había hecho. Un ruido ensordecedor, un grito desgarrador que dañó hasta mis propios oídos. Me eché a llorar, derramando cada lágrima que no había derramado en todos estos años. Esas lágrimas que nunca tuve que llorar porque tú estabas conmigo, porque el Jyuudaime estaba conmigo, porque todos estabamos juntos. ¿Te aburriste de mí, verdad? ¿Te molestaba mi delicioso olor a tabaco, Takeshi? ¿O quizá te molestaba que no te besara lo suficientemente bien? ¡Te exijo! ¡Te exijo aquí y ahora, en este mismo momento! ¡Ven aquí, bésame, abrázame y haz lo que te digo si quieres que te perdone! Mierda... Otra vez estoy llorando. No sirve de nada lamentarme, se hizo tarde. Las estrellas y la luna se adueñaron del cielo y tú aún no entras por esa jodida y vieja puerta. Es igual, ya casi he perdido la esperanza que me diste durante todos estos años. Si pienso en tu sonrisa, es demasiado cruel. Me da las ganas para seguir viviendo durante mucho más, a pesar de todo. Pero ante todo, para esperarte... Toda una eternidad.Etiquetas: 8059, Gokudera Hayato, Impotencia, Katekyo Hitman Reborn, Melancolía, Palabras, Yamamoto Takeshi
29 mar 2010
Fría habitación. @ 16:44
He de reconocer que siempre que llegaba del trabajo esperaba que estuvieras en casa. Era un sentimiento extraño, nunca supe qué podía hacer con él, no supe como ni cuando pararlo. Al menos no a tiempo. Entraba por la puerta, siempre que lo hacía venías alegremente a saludarme. Aunque tuvieras trabajo, estuvieras cansado de alguna misión, aunque tu voz estuviera dañada y tan siquiera pudieras musitar un "Hola". Siempre fue así, era feliz con tan solo eso. No soy bueno expresando mis sentimientos, los sentimientos no sirven para nada y son auténticamente una mierda. Tú sabes mejor que nadie por qué lo pienso. Y lo sabes porque te he contado todo de mí. Mi pasado, mis memorias, recuerdos inolvidables que viví cuando tan solo era un niño...Cometí un grave error. Estoy intentando encontrar las palabras adecuadas para expresar lo que siento ahora mismo. Todo se resumiría en: Decepción. Justo eso. ¿Preguntarás por qué? ¿Te harás el tonto como siempre? Es fácil. Hoy llegué a casa, hora de las... ¿7 p.m? No recuerdo. Lo único que he hecho desde que estoy aquí ha sido llorar y llorar tirado en este maldito sofá, porque no te encontré. ¡Dime por qué coño no estás aquí, ahora, conmigo! ¡Por qué mierda no estás aquí, lamiendo mis pies como un perro idiota! ¡Por qué ahora solo tengo ganas de morirme! Y ser yo el que te deje solo a ti... Que todo sea un mal sueño, que todo sea un horrible sueño que desaparezca cuando abra los ojos. Fui a tu cuarto, no estaba tu ropa en el armario. Ni tus caras colonias de mafioso, ¡ni siquiera la funda de tu jodida katana con la que has matado a tanta gente! ¡Gente que yo no pude matar! Maldita sea...Terminé destrozando aquel mueble que me regalaste cuando nos fuimos a vivir juntos. ¿Recuerdas? Ese mueble antiguo que tenia un espejo, algunos cajones... Era de un bonito color, lástima que ahora esté en el suelo. Con el espejo y los cajones rotos. ¿Por qué coño ibas a acordarte de ese estúpido mueble...? Recorrí la habitación, mi corazón deseaba salir de mi pecho como nunca lo había hecho. Era la misma sensación que sentía cuando me tocabas, la misma sensación de querer morir en tus brazos y quedarme en la cuna de tus besos. Esta vez tenía un pequeño matíz, mi corazón no latía por placer o por amor, si no por rabia e impotencia. Grité. Grité como nunca lo había hecho. Un ruido ensordecedor, un grito desgarrador que dañó hasta mis propios oídos. Me eché a llorar, derramando cada lágrima que no había derramado en todos estos años. Esas lágrimas que nunca tuve que llorar porque tú estabas conmigo, porque el Jyuudaime estaba conmigo, porque todos estabamos juntos. ¿Te aburriste de mí, verdad? ¿Te molestaba mi delicioso olor a tabaco, Takeshi? ¿O quizá te molestaba que no te besara lo suficientemente bien? ¡Te exijo! ¡Te exijo aquí y ahora, en este mismo momento! ¡Ven aquí, bésame, abrázame y haz lo que te digo si quieres que te perdone! Mierda... Otra vez estoy llorando. No sirve de nada lamentarme, se hizo tarde. Las estrellas y la luna se adueñaron del cielo y tú aún no entras por esa jodida y vieja puerta. Es igual, ya casi he perdido la esperanza que me diste durante todos estos años. Si pienso en tu sonrisa, es demasiado cruel. Me da las ganas para seguir viviendo durante mucho más, a pesar de todo. Pero ante todo, para esperarte... Toda una eternidad.Etiquetas: 8059, Gokudera Hayato, Impotencia, Katekyo Hitman Reborn, Melancolía, Palabras, Yamamoto Takeshi